ACCIONES POLÍTICAS: Un nuevo testimonio.

Sobre la política hay mucha tela que cortar, sobre todo en estas épocas de confinamiento forzoso. Todo empieza por nuestras ideas, nuestro pensamiento, lo que usted y yo decimos, esto se refuerza con nuestra imaginación y vamos obteniendo valores y normas de conducta que devienen en actitudes éticas-racionales. ¡Qué aburrido! ¿NO?

Bueno, siempre hemos creído -o nos han hecho creer- que tener un sistema político es tener partidos políticos, que de alguna manera nos orientan y manipulan para un voto a favor ó en contra con un  programa de gobierno (supuestamente en condiciones de igualdad.)

 ¡Cómo nos hubiera gustado que la clase política hubiera tenido objetivos nacionales!

Hubiésemos preservado nuestra soberanía y guardado la heredad territorial. Ahora lo que podemos y debemos hacer en materia de educación política es que dejen de lado las empresas electoreras y difundan sus principios ideológicos, hacer talleres de formación política e incentivar la cultura para que los políticos ‘a fortiori’ se olviden de la Cleptocracia, el nepotismo, el clientelismo político y el peculado.




¿Qué podemos hacer como sujetos políticos?

Lo importante y trascendente son nuestros DEBERES como vínculo moral y obligación de nuestra conciencia: Como lo decía Kennedy “no te preguntes que ha hecho el país por tí, pregúntate que es lo que puedes hacer tú por tu país.” Esa libertad, ese concepto del deber, esa obligación que dicta nuestra conciencia. El vínculo moral de nuestros actos hacia Dios, hacia la Patria y con nosotros mismos.

Recordamos las clases de cívica donde nos enseñaron a respetar a los símbolos  patrios. Vamos pues en el túnel del tiempo a recordar el himno ecuatoriano ese “Salve oh Patria mil veces oh Patria”. Descodifiquemos el mensaje nuevamente, ¿no les parece que es una oración a Dios? Ese es el primer vínculo que recordamos casi inconsciente con la sociedad y con el Estado.

Señores. Juan León Mera nos los está diciendo a gritos: ¡SALVEMOS A LA PATRIA! 

Aquí nuestra primera reflexión sobre el orden social y el Derecho. ¿Existe el orden necesario para que los ciudadanos puedan producir y prosperar? ¿Pueden satisfacer sus necesidades básicas? ¿Están garantizados sus derechos a la vida, libertad y propiedad? ¿Observamos unas normas de conducta para una vida sana en sociedad o por el contrario reina el caos, la confrontación de todos contra todos, se impone la voluntad del más fuerte y el resto se somete a sus caprichos?

La experiencia del pasado octubre de 1999, el OCTUBRE NEGRO nos dice que ¡NO!

Necesitamos pues, el imperio de la justicia y el orden. En otras palabras que impere el Estado de Derecho.

El Derecho se forma bajo la acción y control del Estado. Para ello utiliza dos mecanismos, la subordinación al Derecho Estatal y el monopolio de la coerción material. En este contexto y con la experiencia del Octubre Negro, el Ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín emitió un reglamento para el uso progresivo de la fuerza y el uso de armas de fuego cuando la disuasión sea ineficaz.

La Corte Constitucional ha dejado en suspenso temporalmente esta norma criticada por organismos de derechos humanos. Esperamos que prime la cordura y permitan a la fuerza pública garantizar los derechos de toda la ciudadanía.

El sometimiento de todos los órganos de Estado a la Constitución es materia de control por la Corte Constitucional y su violación responsabiliza política y penalmente a sus autores. ¿Pero qué pasa si la Corte no se somete al Derecho? Ahí está el detalle.

El fallo de la corte con respecto al Matrimonio Igualitario, la dejó en entredicho.

El Estado está sometido al Derecho ente otros mecanismos mediante la Constitución estricta y rígida, y el control supranacional.

La Constitución de Montecristi tiene por eje fundamental la protección de la vida y la libertad. Plantea que “El Estado reconocerá y garantizará la vida, el cuidado y la protección desde la concepción.” (Art.45), además garantiza la inviolabilidad de la vida y que el matrimonio es solamente la unión entre hombre y mujer según el artículo 67.

Estas son normas taxativas, estrictas y rígidas que no contemplan interpretación alguna. Pero claro, el sesgo de la izquierda indefinida, fundamentalista, pacata, acrítica y auto-complaciente tenía que buscar la forma de ejercer su capricho sin limitaciones. ¿cierto?

Pues bien, acogieron el Matrimonio Igualitario tomando en cuenta una recomendación de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Esto es, en nuestro criterio, un falso sometimiento a un control supranacional y poner por sobre la Constitución Estricta y Rígida a una Doctrina, ni siquiera un principio ó Jurisprudencia en la materia.



Al filo de lo Imposible.

 ¿En serio la Constitución del Ecuador da derechos a la naturaleza? ¿Cómo es que la naturaleza manda? ¿Qué es lo que permite? ¿De qué manera prohíbe? ¿acaso nos juzga? ¿Aprueba lo que hacemos o dejamos de hacer? El bizarro concepto de que la naturaleza puede ser delator, juez y verdugo nos parece descabellado. La naturaleza no tiene conciencia y por tanto ni derechos ni deberes. Incluimos aquí a los perritos del señor alcalde Jorge Yunda.

¿El perrito se da cuenta de lo que hace? ¿Cuando nos muerde, tiene voluntad propia y tiene un concepto intelectual del fin? ¿Lo ha deliberado y quiere hacerlo? Ni la naturaleza ni los animales tienen actos de carácter humano.

Como vemos, esta Constitución Política del Ecuador parece no haber salido del acto de la razón.

El Ecuador cada vez más se acerca al categoría de Estado Fallido. Gobierno tras Gobierno dicen emprender una lucha frontal contra la corrupción, pero la realidad supera a la ficción y la corrupción ya es endémica, especialmente después de la experiencia de los últimos 13 años con metida de manos a la justicia, leyes mordaza, control mafioso de todos los organismos del estado e impunidad para los delincuentes de cuello blanco. Necesitamos un acto colectivo de regeneración en valores humanos.

En este contexto nace a la vida política el Movimiento Libres - Alianza por la Libertad, por un Ecuador que quiere vivir libre y próspero. Una unidad política de derecha que engloba a liberales, conservadores y tradicionalistas en una contestación a la nefasta izquierda, y los populistas y. mercantilistas de la “derecha cobarde”. El Movimiento Libres que se define como ciudadano sin ataduras políticas ni económicas.

El Estado, la República del Ecuador es, principalmente una unidad jurídica: la Nación a la que se pertenece es el Orbe Hispanoamericano que es ante todo una unidad moral y espiritual. Una necesidad de orden superior.

Acá entra otro factor, la Política: la búsqueda del bien común. ¿Cae la política dentro de un orden moral? ¿Garantiza nuestros derechos a la vida, libertad y propiedad? ¿Nos exigimos nosotros y exigimos a los demás sus obligaciones cívicas? 

La Maldad sólo necesita de un pretexto. Decía Maquiavelo: “Cuando le perjudique, el príncipe debe faltar a su promesa. Debe faltar a ella cuando desaparecieren los motivos que le obligaron a prometer. Este precepto sería discutible si los hombres fueran buenos; pero como son malos y desleales contigo, no es justo que tú seas leal con ellos. Un príncipe encuentra siempre argumentos para disculparse en el cumplimiento de su fe jurada... De todos modos, hay que disfrazar bien las cosas y ser maestros en disimulo, porque el hombre es tan cándido y depende tanto de las circunstancias, que siempre habrá un engaño para un engañador.

Para  nosotros, la soberanía emana de la Nación como ente moral de sus integrantes y que necesita ser representada. El pueblo ecuatoriano y el hispanoamericano hemos perdido muchas cosas y sufrido infinidad de catástrofes pero tenemos nuestros valores morales intactos, nos recuperaremos.

¡ NO HEMOS PERDIDO NUESTRA ALMA!



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