MADRID: VEINTE Y DOS AÑOS NO ES NADA

MADRID: VEINTE Y DOS AÑOS NO ES NADA
Al Otro Lado del Charco
(Tercera Parte.)

Siempre volvemos al principio. La temporada chica de 1970 en la Quito y mi primera Feria Jesús del Gran Poder de 1971. Pero ya estamos en  el aeropuerto de Barajas, Madrid en 1980.  Nos bajamos del avión DC-10 de Iberia y nos llevan por ómnibus a la terminal. ¡Oh Sorpresa! En la terminal está el equipo de TV de Pepe Luis Castillo que regresaba a Ecuador luego de filmar ese verano en España. Mi padre saluda con el periodista. Lastimosamente no tenemos nada más que contar de esa oportunidad, ya que para mi madre en los pocos días que íbamos a estar en España le parecía demasiado tiempo pasar toda una tarde y noche viendo toros. Por otro lado, así y todo sin haber ido a los toros fuimos al Museo del Prado vi las obras de Goya, Velásquez y El Greco. Donde por su puesto está presente la fiesta nacional. Ámén del Museo de Cera y allí palpar casi en vivo la impresionante cogida y muerte de José Granero en Madrid.

Fuimos a Las Ventas por primera vez en la primavera de 1996, la despedida de novillero de Cristina Sánchez cuando estuvo extraordinaria en la Feria de la Comunidad y yo pagué derecho de piso al pedir música, cosa que sólo a un Villamelón se le ocurre. En Las Ventas no se premian las faenas con música.

Como comentamos en las partes anteriores de este hilo, el viaje de 1996 a España lo hacemos por Susana con quien nos encontramos en Córdoba. Fuimos por la sierra cordobesa a visitar las hermitas y ver la maravilla del ganado bravo en el campo. En su casa observamos por TV la alternativa de Cristina Sánchez en Nimes apadrinada por Curro Romero y luego fuimos con Susana y sus amigos a Los Toros. Fue la primera vez que ví a Finito. Otro día terminamos como debe ser, pegándonos unas manzanillas en las casetas de la feria; antes nos habíamos hecho la noria (rueda moscovita para los ecuatorianos) y otros juegos. Como no podía ser de otra manera visitamos el museo taurino y la casa de Manolete.

Llevamos en nuestra arboleda perdida un grato recuerdo de la mesquita, el puente de San Rafael y la Torre de Calahorra. Muchas gracias Susana y muchas gracias Córdoba.

Como ya señalé anteriormente ese año asistimos a las corridas en Madrid, Córdoba y Granada. En Granada  pude ver por primera vez a José Tomás, luego le veré en Lima y en Quito. En este periplo por Andalucía conocimos también Sevilla, la costa del Sol y subimos a Ronda donde por lo menos entramos a la plaza y tocamos el albero de la Real Maestranza de Ronda.

A los veinte y dos años regresamos a LAS VENTAS.
El monumento a Luis Miguel Dominguín es nuevo.


Esta primavera de 2018 regresamos a los veinte y dos años a España y fue una agradable sorpresa que el taxista sea taurino en estos tiempos subliminales de la fiesta. Muy agradable la conversación hasta el hotel. Llegamos a las dos de la tarde al aeropuerto Adolfo Suárez y teníamos que estar ya en la plaza a las siete para ver la novillada que inicia el ciclo de San Isidro donde debutaba David Garzón.

Visitando el lobby del Hotel Wellington, Madrid


Como antecedente habíamos quedado en encontrarnos en Madrid con el matador Mariano Cruz Ordóñez pero coincidió con el estreno de su película en Quito y no puso cruzar el charco. Con los dos taurinos ecuatorianos que nos encontramos en Madrid fue con el doctor José María Morán, ex-presidente de Plaza de la Monumental Quito a la salida de la novillada y luego por casualidad también en las otras dos corridas que fuimos del ciclo Isidril. El doctor Morán trabaja ahora en la Embajada del Ecuador en Madrid.

El otro ecuatoriano fue un torero: Marco Antonio Polo. Marco Antonio vino a España desde muy joven a hacer temporadas de la mano de Antonio Picamills. Ahora se encuentra estudiando comunicación y colaborando con la Fundación Toro de Lidia, y sigue también su preparación taurina. Lo conocimos como novillero y también participó en un ciclo de la Feria del Aficionado Práctico. Mucha suerte en todos sus proyectos.

Marco Antonio Polo con mi madre en Madrid


Los tres festejos que nos tocaron en suerte este año 2018 en San Isidro fueron sosos. Como se dice en el mundillo taurino: “Cuando hay torero no hay toro, y cuando hay toro no hay torero.” Esta máxima se cumplió a rajatabla. Por su puesto fuimos con mucha ilusión tanto por David Garzón en la tarde de la novillada y toreros con oficio como Juan Bautista, El Cid, Morenito de Aranda, Joselito Adame, Román y José Garrido quienes no descifraron las embestidas de los morlacos que les pusieron en frente a excepción de Román que cuajó una buena faena al de Fuente Ymbro pero no remató con la espada. Tres festejos flojos y chochones. Otra vez será.



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